Fragmento de "Ángel Audaz"Jude Deveraux

31.5.11

Fotografía de Mar_ka 


"— Ya, ya, pequeña — susurró, poniéndose de pie con la criatura agarrada al cuello.Para sir Guy y sus caballeros, ésta era una escena repetida, y se dispusieron a esperar pacientemente, con aire aburrido, a que Miles se tomara su tiempo para reconfortar a la niña. Elizabeth no pensó en Miles. Su único pensamiento fue para la niña lastimada. Estirando un brazo, acarició el cuello de la pequeña, que lloraba.La niña levantó su cabecita del hueco del hombro de Miles y, con los ojos arrasados por las lágrimas, miró a Elizabeth. Comenzó a sollozar nuevamente y estiró los bracitos para que Elizabeth la abrazara.Era difícil decir quién estaba más sorprendido: Miles, sir Guy o los caballeros de los Montgomery. Miles se quedó boquiabierto y por un momento sintió su orgullo herido.— Ya pasó — decía Elizabeth, con una dulzura en la voz que Miles no le había oído antes— . Si dejas de llorar, sir Guy te dará un paseo a hombros.Miles tosió para ocultar la risa que amenazaba ahogarlo. Entre la estatura de sir Guy y la horrible cicatriz de su rostro, todo el mundo le tenía terror, especialmente las mujeres. Nunca nadie antes había sugerido que él pudiera hacer de caballo para una criatura llorosa.— Estarás tan alta — continuó Elizabeth, balanceándose con la niña— , que podrás alcanzar una estrella.La niña inspiró audiblemente, se separó de Elizabeth y la miró.— ¿Una estrella? — hipó. Elizabeth le acarició la mejilla húmeda.— Y cuando ya tengas la estrella, se la darás a sir Miles para agradecerle el vestido nuevo que te va a comprar.Los ojos de todos los caballeros se fijaron en los de su señor para ver cómo reaccionaba... y ninguno de ellos se atrevió a reír al ver su gesto de indignación.La niñita inspiró nuevamente y giró la cabeza para observar a lord Miles. Le sonrió, pero cuando miró a sir Guy se aferró nuevamente de Elizabeth.— No tienes por qué temerle — dijo Elizabeth— . A él le gustan mucho los niños, ¿no es verdad, sir Guy? Sir Guy lanzó a lady Elizabeth una mirada asesina.— A decir verdad, milady, los niños me gustan mucho, pero ellos no saben qué hacer conmigo.— Ya pondremos remedio a eso. Ahora, pequeña, ve a dar tu vuelta con sir Guy y trae una estrella.La niña, dudando al principio, se acercó a sir Guy y se agarró de su cabeza cuando él la sentó sobre sus hombros.— Soy la niña más alta del mundo — chilló, mientras sir Guy se alejaba con ella."

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